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la Cumbre de Kyoto, la Unión Europea y el Gobierno
Español entre otros países, se comprometieron
en reducir las emisiones de CO2 de forma drástica,
con el objetivo de parar el cambio climático
que la quema de combustibles fósiles está
provocando. Gran parte de la quema de estos combustibles
fósiles (carbón, petróleo, gas,
etc.) está siendo utilizada en la generación
de energía eléctrica, por lo que para
cumplir con los compromisos adquiridos, se ha optado
por las energías renovables como la eólica
y la solar fotovoltaica, comprometiéndose además
a que en 2010, el 12 % de la energía
eléctrica que se produzca provenga de éstas.
Mediante la aplicación de la normativa que regula
la venta de la energía generada a las compañías
eléctricas, se abre una nueva realidad en el
campo de la producción de energía, que
fomenta de forma activa la participación de todos
los ciudadanos en la protección del medio ambiente,
puesto que la energía eléctrica proveniente
del Sol no produce residuos tóxicos ni gases
de efecto invernadero, permitiendo el reparto de sus
benéficos económicos entre toda la sociedad.
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